junio 19, 2005
MÚSICA, LA HERIDA INTELIGENTE
Nurse with wound
Chance meeting on a dissecting table of a sewing machine and an umbrella
Seguro que algunos de los compositores del país escriben sobre piedra caliza o sobre la palma abierta de las ostras o desde la pobreza, y quizá ello les haga eficaces. Nurse With Wound soporta las presiones del medio y se abstiene de actos tan banales como develar el nombre de sus músicos invitados, publicar oportunamente el calendario de sus giras y facilitar la inaudible letra de cientos de temas. La longitud de sus líneas constituye un secreto; sus palabras, otro. ¿Que Nurse With Wound es para todo público? Echa un ojo a su audiencia. Tipos sin ilusión. Burócratas. Vanidosos coleccionistas de filatelia en desuso. Orangutanes que no paran de gritar. Será por la potencia de esta música para nigromantes —que emana singularmente en piezas como "Strain, crack, break" y la pesadilla más reciente, Salt Marie Celeste— pero el magnetismo de Steven Stapleton con sus fans se debe a las ganas de seguir siendo la medida de todas las cosas y, al menos parcialmente, al exhibicionismo de los no iniciados.
www brainwashed.com/nww/

Bill Carrothers
The electric bill
En The electric bill, Bill Carrothers reduce las leyes de Newton a una sola aseveración que pone de buenas a la ciencia: un algoritmo bien dicho puede más que los arranques de ira. En al menos 30 minutos de suculenta exploración, Carrothers transmite ésta y otras verdades en santa paz. The electric bill no se imprime más. Así que, para darlo a conocer dignamente, Mr Phuy lo ha plasmado en una fórmula matemática bastante piola. Ya se sabe: dígitos que levitan encima de las vocales, divisores que atenazan a las consonantes, enes multiplicadoras y sometimiento de todos al encorchetado clásico. La fórmula se ve preciosa, conciliando el sistema decimal y el roce acústico del Fender Rhodes con los lazos hidráulicos del alma. Lastimosamente, la fórmula no pudo transcribirse aquí, no obstante la gama de herramientas de Blogger y los galardonados servosistemas del Acrobat Reader que apenas se ven exigidos dan la callada por respuesta. Dijiste que me amabas. ¿O lo dije yo? Lo que veníamos construyendo, falló. Antes de hallarle el vínculo.
www carrothers.com
. . . . . . . . .
Comentarios a:
mr_phuy@mail.com
Nurse with wound
Chance meeting on a dissecting table of a sewing machine and an umbrella
Seguro que algunos de los compositores del país escriben sobre piedra caliza o sobre la palma abierta de las ostras o desde la pobreza, y quizá ello les haga eficaces. Nurse With Wound soporta las presiones del medio y se abstiene de actos tan banales como develar el nombre de sus músicos invitados, publicar oportunamente el calendario de sus giras y facilitar la inaudible letra de cientos de temas. La longitud de sus líneas constituye un secreto; sus palabras, otro. ¿Que Nurse With Wound es para todo público? Echa un ojo a su audiencia. Tipos sin ilusión. Burócratas. Vanidosos coleccionistas de filatelia en desuso. Orangutanes que no paran de gritar. Será por la potencia de esta música para nigromantes —que emana singularmente en piezas como "Strain, crack, break" y la pesadilla más reciente, Salt Marie Celeste— pero el magnetismo de Steven Stapleton con sus fans se debe a las ganas de seguir siendo la medida de todas las cosas y, al menos parcialmente, al exhibicionismo de los no iniciados.
www brainwashed.com/nww/
Bill Carrothers
The electric bill
En The electric bill, Bill Carrothers reduce las leyes de Newton a una sola aseveración que pone de buenas a la ciencia: un algoritmo bien dicho puede más que los arranques de ira. En al menos 30 minutos de suculenta exploración, Carrothers transmite ésta y otras verdades en santa paz. The electric bill no se imprime más. Así que, para darlo a conocer dignamente, Mr Phuy lo ha plasmado en una fórmula matemática bastante piola. Ya se sabe: dígitos que levitan encima de las vocales, divisores que atenazan a las consonantes, enes multiplicadoras y sometimiento de todos al encorchetado clásico. La fórmula se ve preciosa, conciliando el sistema decimal y el roce acústico del Fender Rhodes con los lazos hidráulicos del alma. Lastimosamente, la fórmula no pudo transcribirse aquí, no obstante la gama de herramientas de Blogger y los galardonados servosistemas del Acrobat Reader que apenas se ven exigidos dan la callada por respuesta. Dijiste que me amabas. ¿O lo dije yo? Lo que veníamos construyendo, falló. Antes de hallarle el vínculo.
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mr_phuy@mail.com